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Mujer. Luna.
Mujer. Luna.
Cae la noche;
las horas revuelan
como fríos cuervos.
Pero tu boca
es un crepúsculo:
Besas.
Besas como nubes rojas.
Llueve, llueve tu boca sobre mí.
Llueve
como un paraíso
de sangre, claveles y rosas.
Mujer. Luna. Mujer de luna:
amiga y pálida compañera
de senderos, valles:
crestas de espuma y de sal.
Mujer,
incolora y blanca;
mujer y luna,
en la noche y con uñas rojas:
perfume de jazmín.
A mí me gusta ver tu risa
de menta y de azahar.
Y cuando te elevas
como una cumbre de nieve
en los Andes;
y un cóndor con las alas de la noche
cubre tu blanco cuerpo.
Mujer. Luna.
Cuerpo blanco;
luna de sangre caliente en la medianoche,
cuando caen
las rojas uñas de tus dedos
…como otoños
de vino y de cerezas.
Mujer
Pálida
Femenina
Ardiente tormenta de nieve
que vas acumulando en mis manos.
Derretiste ya las alas
de los cuervos.
Y las horas
flotan en tu rostro,
como un águila de oro.
La brisa cálida
se alza desde tu voz:
adiós, me despides;
adiós,
susurras;
y te vas:
como la niebla de la luna
que se esparce en almendras de plata
por el mar…
Adiós, adiós;
mujer y luna:
Mujer. Luna.
Adiós.
Ahora siento
tus uñas rojas caídas en mi cuerpo;
tus uñas rojas que cayeron como un otoño
de cerezas y de vino
…sobre mi piel.
Mujer. Luna.
Mujer. Luna.
Cae la noche;
las horas revuelan
como fríos cuervos.
Pero tu boca
es un crepúsculo:
Besas.
Besas como nubes rojas.
Llueve, llueve tu boca sobre mí.
Llueve
como un paraíso
de sangre, claveles y rosas.
Mujer. Luna. Mujer de luna:
amiga y pálida compañera
de senderos, valles:
crestas de espuma y de sal.
Mujer,
incolora y blanca;
mujer y luna,
en la noche y con uñas rojas:
perfume de jazmín.
A mí me gusta ver tu risa
de menta y de azahar.
Y cuando te elevas
como una cumbre de nieve
en los Andes;
y un cóndor con las alas de la noche
cubre tu blanco cuerpo.
Mujer. Luna.
Cuerpo blanco;
luna de sangre caliente en la medianoche,
cuando caen
las rojas uñas de tus dedos
…como otoños
de vino y de cerezas.
Mujer
Pálida
Femenina
Ardiente tormenta de nieve
que vas acumulando en mis manos.
Derretiste ya las alas
de los cuervos.
Y las horas
flotan en tu rostro,
como un águila de oro.
La brisa cálida
se alza desde tu voz:
adiós, me despides;
adiós,
susurras;
y te vas:
como la niebla de la luna
que se esparce en almendras de plata
por el mar…
Adiós, adiós;
mujer y luna:
Mujer. Luna.
Adiós.
Ahora siento
tus uñas rojas caídas en mi cuerpo;
tus uñas rojas que cayeron como un otoño
de cerezas y de vino
…sobre mi piel.
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